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Curso Virtual: Mediación Educativa (y los aportes de la Psicología
al campo)
Dictante: Ps. Mediadora Luciana Lorena Piacentini

 

Curso - Programa - Docente - Aranceles e Inscripción - Comentarios de Alumnos

 

FUNDAMENTACION

¿Cuántas escenas de violencia de distinta índole vemos diariamente? ¿Cuántas descripciones de hechos dolorosos se pueden leer en el diario? Importa poco la enumeración, calcular es inútil, ya que el resultado final será siempre el mismo: dolor, pena y angustia

El problema no es llevar la cuenta estadística de los hechos de violencia, por el contrario, se trata de entender qué pasa. Para ello es necesario romper con el argumento que plantea “la exterioridad de las violencias”, dejar de pensarlas como si ella proviniera de un más allá de lo social, como si le perteneciera al otro, para pensarla desde un “adentro de lo social”, esto permite correr el velo del silencio o del mutismo que sirve como mecanismo de defensa y por consiguiente, deposita culpas y pecados en el otro. Proyección de nuestras propias vulnerabilidades.

Decíamos “adentro de lo social”, pero ¿cómo es este social, cómo es nuestra sociedad? Del trazado de un diagnóstico situacional vemos:

Desde la década del noventa, la vida de gran parte de los argentinos se caracterizó por desarrollarse dentro de un marco de recesión económica duradera y de una pobreza en aumento para amplios estratos poblacionales, lo cual produjo modificación en y de la estructura social. Así, los procesos de fragmentación y exclusión redefinieron nuevos lugares haciéndose presente una mayor heterogeneidad y polarización social, lo cual dio pié a una puesta en marcha de políticas neoliberales de mercado libre que instalaron un escenario en el cual la inequidad, las políticas de ajuste, el desempleo, la deserción escolar, migraciones fueron –o aún son- sus puntos más visibles, puesta en marcha que nos habla de la caída del estado de Bienestar, del estado-nación.

Lo anterior, a su vez fue posible a partir de la emergencia de un nuevo discurso: la Globalización, el cual podría pensarse tanto como un mecanismo técnico porque instaura la conexión virtual de la superficie integral del globo, y como aquella que da lugar a la desrealización de los estados nacionales, así, los estados pierden su realidad política y económica, desaparecen como espacios soberanos de autonomía y como espacios capaces de orientar el curso del devenir.

El Estado, en condiciones de Estado-nación, no sólo es el reservorio de soberanía, también, es un articulador simbólico que liga entre sí a las distintas instituciones, el Estado como una meta-institución coordina (ba) las instituciones en untado. Con su caída-que no significa desaparición- ahora se transformó en un Estado administrador, renunció a su potencia soberana, en fin… ha perdido la fuerza hegemónica de institución de subjetividad característica de los Siglos XIX y XX, cae y ya nos e comporta como aquel capaz de brindar soluciones, escuchar nuestros reclamos, o dar castigo, el hombre sufre y digamos es como que se queda “sin un santo a quien dedicarse”.

En la misma línea de acontecimientos, podemos decir que habría un tipo subjetivo que se destituye: el ciudadano, para dar lugar al nacimiento de un nuevo tipo subjetivo: el consumidor, “somos por lo que tenemos, ya no, por quienes somos”, y entre uno y otro hay una diferencia, cuando el último tiene derechos, el primero tiene obligaciones y luego tienen derechos.

Asistimos a una pérdida de la experiencia histórica que es correlativa a una pérdida de la experiencia de lo colectivo, lo cual implica la ruptura de sentido de unidad que tenía la historia para el hombre moderno; la historia de los grandes sucesos políticos, los movimientos revolucionarios entre otros han pasado a ser sólo una historia entre tantas otras, dejó de ser el sendero hacia la gran historia del progreso y la emancipación universal del hombre

Vivimos en una época en la cual la experiencia subjetiva es aplanada, achatada en su singularidad y así el sujeto queda sin posibilidad de una historia verdadera.

No se necesita de mucha agudeza visual para “ver” en dónde se refleja tal caída: fractura de los lazos familiares y vinculares, ausencia de valores o emergencia de otros “nuevos”, carencia de comunión social, procesos de desubjetivación en los individuos, pérdida del capital simbólico con el cual se organiza lo cotidiano, modificación en los hábitos de empleo y trabajo, jóvenes que ven impedido su ingreso en el mundo productivo, aumenta el individualismo, proyectos de vida a corto plazo, estar jugado, solidaridad artificial, encuentros sin diálogos ni reflexión, robotización de la vida cotidiana, la palabra enmudecida por no decir robada…

¿Adónde conduce este nivel de presiones, de ajustes y desajustes, difíciles de tramitar?, ¿qué nuevos códigos se construyen en esta sociedad?

Hacia el desamparo social, la miseria que disgrega los lazos sociales de solidaridad, cooperación, el desasosiego crónico, embotamiento y el hastío que caracterizan la vida y esto lleva como consecuencia el sentimiento de vacío. Por estos sentimientos o queriendo luchar contra ellos, se producen diversas actitudes: el consumo de drogas y alcohol, la violencia como estilo cotidiano en el que se entrama la relación social, naturalización de la violencia.

Digamos, que la violencia avanza sobre esos espacios que quedan débiles o sin sostén en el tejido social.

Cuando nos “tapan la boca” o, cuando nos dejan “boquiabiertos” o, cuando la palabra es secuestra por el otro (s), esta, la palabra es imposible de ser pronunciada por aquel que queda en el lugar del excluido como interlocutor; al excluido sólo le queda el grito o el acto de denuncia, el sin-sentido o el accionar violento.

La violencia es la respuesta que se genera cuando nuestras preguntas quedaron en el vacío, sucede cuan do recibimos el mensaje que plantea que la palabra no tiene valor, lo importante entonces, son los actos y por medio de las acciones violentas se busca un punto de referencia, un límite, una palabra confiable, contenedora, buscamos que nos escuchen y nos digan.

Lo anterior, configura nuevas problemáticas de sufrimiento mental en la vida del hombre, nuevas demandas en salud Mental, ya al consultorio o a los Servicios de Salud Mental de los efectores de Salud Pública no concurren las histéricas Freud, vienen con dolor psíquico, los niños con problemas de aprendizaje, los abandonados, los ancianos, los ancianos crónicos, los jóvenes sin una clara orientación vocacional-laboral, los temerosos de salir a la calle “porque me pueden robar”, entre tantos que concurren.

La Escuela no queda exenta de lo anterior, por el contrario, como caja de resonancia... los docentes lo escriben en el pizarrón y los alumnos lo portan en sus cuadernos.
La violencia y sus múltiples formas; las violencias.

Definir la (s) violencia (s) en la Escuela resulta complejo porque con esta expresión suele referirse a fenómenos heterogéneos, difíciles de delimitar, muchos de los cuales pueden describirse como comportamientos agresivos, que no implican directamente violencia física.

Aún así, existe coincidencia en que la desatención, naturalización o mal manejo de estos conflictos favorecen el aumento de episodios que sí la involucran.
Una de las clasificaciones posibles remite al origen externo o interno a la Escuela, d ellos factores que causan la violencia Escolar.

Así, dentro del primer grupo ubicaríamos aquellos que mencionamos en la introducción, las condiciones de la violencia estructural, presentes en nuestras sociedades, que atraviesan las instituciones educativas, transformándolas en cajas de resonancias de sus consecuencias.

En el segundo, incluiríamos factores como la escasa significatividad de los contenidos escolares para los alumnos o estrategias didácticas que promuevan su compromiso con el aprendizaje, la poca atención para con las problemáticas que involucran a los adolescentes, los modos autoritarios de relación entre docentes y alumnos, el uso de la calificación para controlar la conducta en el aula, las discriminaciones encubiertas relacionadas con diferencias de culturas, nivel social, género, los marcos regulatorios del comportamiento y la disciplina que apelan sólo al castigo de la falta, aumentando su rigurosidad hasta la expulsión del alumno sancionando... también se incluye el malestar d ellos docentes por el desprestigio social social de su profesión y el deterioro de sus condiciones de trabajo, en un contexto en que la escuela ve cuestionada su capacidad de inclusión social, que se refleja en lo que se percibe como desinterés de los alumnos. estos y otros factores contribuyen a generar un clima institucional marcado por la tensión cotidiana en las relaciones interpersonales que obstaculiza una adecuada convivencia, favorece la emergencia de conflictos y, a la vez, dificulta su manejo y/o resolución por medio de instancias de cooperación y diálogo.

Las investigaciones en esta temática muestran que la mayor cantidad de episodios relacionados con la violencia en la Escuela tienen a los alumnos como sus principales protagonistas (víctimas o victimarios).

También identifican tres tipos de comportamientos relacionados con la Violencia en los alumnos:
 Daños, violencia dirigida a la Institución escolar.
 Violencia dirigida a los alumnos.
 Violencia hacia hacia el personal docente.

En toda la producción bibliográfica hay un denominador común en cuanto a considerar que la emergencia e incremento de la violencia se vincula no solo con las condiciones externas a la Institución Escolar presentes en el ámbito social general sino también, con las diversas formas en que la Institución elabora los conflictos y al grado de participación de los diversos actores en esa elaboración, así como a la diversidad de abordajes para trabajar esta problemática, tanto desde los procesos de enseñanza-aprendizaje como desde la creación de instancias que permitan procesos de resolución de conflictos.

En este estado las cosas... es en este punto donde se plantea la cuestión de atender las vicisitudes que generan las situaciones de violencia en la Institución Escolar.

Pensamos que podemos plantearlo desde un enfoque Epidemiológico (en tanto la Epidemiología estudia la salud del hombre en relación con su medio), de políticas de Salud, Educación y Prevención.

¿Por qué en estas instancias? Porque actuamos en las secuelas o consecuencias de la Violencia; cuando insultaron al decente, expulsaron al alumno, cuando el padre desautoriza la autoridad del directivo, porque en realidad, se trata de correr la tilde y que el acento recaiga en los espacios y proyectos de promoción de la salud, en este sentido, pensamos Instituciones Educativas preparadas para aquello que sucede y no estaba previsto en los libros académicos, la prevención (en sus distintos niveles) y de trabajo educativo y comunitario.

De esta manera, planteamos que la Educación es un fenómeno humano, un proceso que sucede en contextos históricos-geográficos determinados que le otorgan significados y funciones específicas. Es la Educación el resultado de una práctica educativa, síntesis dialéctica de una enseñanza orientada por el educador y un aprendizaje adquirido por el educando. esta practica tiene un doble efecto: por un lado, por medio de la transmisión capacita al posibilitar la adquisición de conocimientos, habilidades que habilitan para el desempeño de las diversas funciones requeridas por la sociedad y por otro lado, socializa imponiendo las formas culturales dominantes, lo que implica la adquisición de un código de normas, valores que producen la adaptación al sistema social en que se vive.

La Escuela cumple una función social y política ya que para que un contenido cultural llegue a ser un contenido a enseñar, intervienen diversos actores sociales que ponen en juego razones de índole política, económica e ideológica

Por tanto, Educar para poder construir una sociedad cada vez más solidaria, justa, respetuosa de la diversidad, más igualitaria, menos violenta en la cual la democracia sea entendida como un conjunto de valores que conforman un estilo de vida, un modo de resolver los conflictos que surgen en la convivencia entre las personas, y de trabajar por el bien común, necesita del aprendizaje por parte de los diferentes actores institucionales de lo que la O.M.S y la O.P.S llaman “habilidades para la vida”. Estas son requisito de los diversos abordajes de la temática de la prevención de la violencia escolar.

Las “habilidades para la vida”, serían las aptitudes necesarias para afrontar de una manera positiva los desafíos de la vida cotidiana y la convivencia pacífica. Las “habilidades para la vida” son múltiples, pero en lo que nos convoca podemos mencionar las siguientes:

-Pensamiento crítico y creativo
-Comunicación eficaz
-Habilidad para establecer y mantener relaciones interpersonales
-Capacidad para tomar decisiones
-Conocimiento de sí mismo
-Manejo adecuado de las emociones
-Capacidad de empatía
-Capacidad para la resolución de conflictos

Anclado a las concepciones anteriores, se presenta la Mediación como Método Alternativo de Resolución de Conflictos; Método NO Adversarial, inscripta como una práctica que tiende a la pacificación, al dialogo, a la cooperación, al despliegue de las “Habilidades para la vida”, al reconocimiento y respeto por el otro; práctica que no se agota en los programas de “alumnos mediadores”, porque si así fuera, se desconocería su potencial de productor de cambios, re-elabora la percepción en la definición tradicional del conflicto, produce movimientos institucionales.
Así, se la puede pensar como una práctica Instituyente, productor de nuevos significados y valores, potenciador de la palabra.

Al interior de la Institución Educativa, la Mediación, puede plasmarse tanto como una práctica institucional cotidiana como inscribirse en el plano de los contenidos curriculares (transversales), ya que su sentido atraviesan las ciencias Sociales, la Historia, Formación Ética y Ciudadana entre otros contenidos disciplinares.

La Mediación es un hecho de discurso, hecha de discurso (s).

La Mediación en Educación, la Mediación Educativa, un desafío grande y un camino posible, proceso arduo y comprometido... pero no imposible, así se observan las múltiples experiencias en Mediación Escolar fomentadas por distintos Organismos Oficiales de nivel internacional, nacional y local.

Como disciplina que se construye, la Mediación se nutre de aportes de la Sociología, Lingüística, Historia, Antropología, Derecho, Psicología... el Psicoanálisis le brinda sus concepciones sobre la constitución subjetiva, siempre conflictiva, en el campo del Otro, en un determinado marco histórico-político y social, le presta las palabras de Freud cuando este dice que toda psicología individual es a la vez social, que el Conflicto, materia de trabajo de la mediación, es también inherente a las relaciones humanas, tal como el citado expresa en “El malestar en la Cultura”: , es la derivada de la insuficiencia de nuestros métodos para regular las relaciones humanas en la familia, el Estado y la sociedad, además agrega que el sufrimiento que proviene de las relaciones con los otros seres “quizás nos sea más doloroso que cualquier otro...”.

Finalmente, y sin que implique un cierre, la Mediación como práctica (democrática) se plasma en el siguiente ordenamiento legal, Ley Nacional y Provincial de Mediación y se vincula estrechamente con los lineamientos de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, Leyes referidas a Infancia; Ley Nacional N° 26.061, Ley Provincial N°12.967 y leyes de Educación vigente.